MINDFULNESS EDUCATIVO con Chad McGehee


¿Qué es el Center for Healthy Minds?

Es un centro integrado en la Universidad de Medicina de Wisconsin – Madison. Se trata de un espacio de investigación, cuyo objetivo es entender la mente y su relación con el bienestar. Mediante la exploración de diversos colectivos de personas en situaciones y edades diversas, buscamos potenciar la salud mental.

¿Cómo incide la actividad del cerebro en nuestro estado de salud? Estamos empezando a entender el impacto que tiene el cerebro en nuestra salud. A diferencia del cuerpo humano, la mente es un lugar todavía poco explorado, pero gracias a la tecnología, empezamos a comprender algunas cosas. Hemos descubierto, por ejemplo, que el estrés está claramente relacionado con la inflamación del cuerpo. Por todo ello, estamos desarrollando currículums de mindfulness, una parte de la meditación que significa atención plena y cuya práctica nos permite conocer nuestra mente e incidir directamente en nuestro bienestar físico.


Han demostrado científicamente que existen factores que afectan a nuestro bienestar. ¿Cuáles son los más relevantes? Hemos identificado cuatro áreas que tienen relación con el bienestar. La primera tiene que ver con lo que está pasando en nuestro cuerpo y en nuestra mente, tenemos la capacidad de observar lo que sucede a nuestro alrededor, pero también en nuestro interior. La segunda está relacionada con la conexión que tiene una persona consigo misma, si se cuida, la manera de afrontar las dificultades…. También está vinculada con la manera en que nos relacionamos con el mundo, la naturaleza, con quienes nos rodean… Las investigaciones determinan que las personas con relaciones positivas tienen mejor salud. La tercera es la capacidad de entender cómo funciona nuestra propia mente, y está muy relacionada con la manera en que vivimos las emociones en nuestro cuerpo y mente. Y, por último, lo que denominamos el propósito, que tiene que ver con cómo afrontamos nuestro día a día con los propósitos o retos personales más profundos.


¿Cómo llevó la práctica del mindfulness al terreno educativo? Empecé a investigar sobre mindfulness y meditación a título personal y descubrí una nueva manera de entender la vida. En aquel momento, era profesor y me di cuenta de que las personas con las que trabajaba estaban sufriendo con sus preocupaciones cotidianas que, en este caso, estaban agravadas por la realidad de una escuela que se encontraba en una zona con pocos recursos y altos índices de pobreza. Fue a partir de entonces cuando me planteé cómo responderían los alumnos y qué beneficios les podría aportar con todo aquello que estaba practicando.


¿Cuáles fueron los primeros resultados? Recuerdo especialmente a un alumno que tenía un largo historial de problemas con otros profesores. Durante un mes fui explorando en clase varias prácticas que duraban entre 10 y 20 segundos en las que trabajamos el control de la respiración, el pensamiento y las emociones. Al cabo de un mes, este estudiante me explicó que gracias a los ejercicios que estábamos realizando podía controlar su ira. Durante mucho tiempo le habían dicho cómo debía comportarse, actuar y pensar pero lo que necesitaba era encontrar la capacidad y el tiempo para descubrirse a sí mismo.


Desde el Center for Healthy Minds están desarrollando varios planes de estudios basados en el mindfulness, ¿a quién se dirigen? Hemos desarrollado tres currículos que tienen como objetivo introducir pequeñas prácticas de mindfulness en el día a día de los estudiantes. El “Kindness Curriculum” se dirige a niños y niñas de 4 a 6 años, después tenemos el programa para alumnos entre 9 y 11 años y, por último, el “Preservice Teachers” que está enfocado a estudiantes universitarios de magisterio. Estos tres planes tienen en común la importancia que le otorgamos a la práctica personal de los profesores, ya que antes de enseñarlas en clase tienen que haber sido capaces de explorarlas en primera persona.


¿A qué edad pueden iniciarse los estudiantes en la práctica de la meditación? Como señalaba anteriormente, nuestro currículum empieza a partir de los cuatro años, pero a los más pequeños podemos empezar a introducirlos con sencillos ejercicios. En mi caso, con mis hijos, utilizo una bola de cristal con nieve para hacerles entender que a veces el cuerpo y la mente se sienten agitados, pero que cuando tomas un momento de relax, del mismo modo que lo hace la nieve en el interior de la bola, baja la energía. Lo más importante es lo que los niños aprendan a través de nuestro ejemplo, ya que el aprendizaje a través de la observación es mucho más efectivo que cuando pretendemos enseñar.


¿Cuáles son las principales diferencias entre programas? La principal diferencia es que están orientados a las necesidades de cada edad. Un niño o niña de 4 años no puede prestar atención más de un minuto. Sin embargo, en edades adultas, podemos practicar durante 15 minutos. La segunda diferencia está relacionada con la tipología de las prácticas. Con los más pequeños las orientamos al juego, las canciones… En cambio, los niños y niñas más mayores ya no muestran interés en este tipo de ejercicios, por lo que debemos proponerles prácticas adecuadas a su edad.


¿Nos podría poner algún ejemplo de las prácticas que contempla los currículums? Un ejercicio que hacemos con los más pequeños es el control de la respiración siguiendo el recorrido de la mano. También practicamos el “mindful movements” que consiste en poner toda la atención en los movimientos del cuerpo a través de la imitación de animales, como por ejemplo una jirafa.


¿Cómo se materializa su propuesta en las escuelas? Queremos que sea algo fácil y que se pueda hacer en horario lectivo, que tome únicamente de uno a cinco minutos y forme parte del día escolar. Lo que pretendemos es que dentro de 10 o 15 años la práctica del mindfulness se convierta en algo tan normal como hacer educación física en el colegio.


¿Qué beneficios tiene practicar el mindfulness en el aula? Tiene muchos beneficios. Hemos detectado que en las transiciones entre clases (comidas, recreo…) los alumnos están muy distraídos y que a los niños y niñas les cuesta retomarlas. Gracias a estas prácticas, que duran entre dos y tres minutos, se consigue superar esta dispersión y los estudiantes se muestran más predispuestos a aprender. También hemos descubierto, a través de estudios, que con el mindfulness los alumnos se sienten más seguros en el aula, más cómodos y aceptados. Todo esto es algo esencial para llevar a cabo un aprendizaje efectivo.


¿El bienestar es algo que se pueda aprender? El bienestar es una habilidad que debe desarrollarse y lo comparamos con el aprendizaje de la lectura o las matemáticas. Del mismo modo que se aprende a escribir, se puede enseñar a estar bien. Para ello, es imprescindible que el profesor aprenda a entender su propio bienestar, igual que lo hace con los conceptos de las materias que debe impartir.


¿Cómo deben formarse los profesores para implementar las prácticas que proponen? Ofrecemos una formación para profesores con una duración de 8 a 10 sesiones. Durante estas clases se les muestra prácticas que pueden realizar con sus alumnos, pero que deben explorar a lo largo de una semana en su vida personal. Ha ocurrido algo muy interesante, ya que muchas escuelas han cedido tiempo del horario laboral para llevar a cabo esta formación, lo cual, nos demuestra una gran predisposición por parte de los directores de centros educativos a implementar estas prácticas.

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